dissabte, 15 de febrer de 2014

MICRORELATS DE GENER / MICRORRELATOS DE ENERO (III EDICIÓ / EDICIÓN) (1)





Publiquem els microrelats que van arribar a les deliberacions finals en la categoria en castellà de la convocatòria de gener.

Recordem que els microrelats concursants publicats al blog s'inclouran en una publicació en paper que recollirà aquells textos guanyadors i finalistes de cada categoria de totes les convocatòries mensuals.






Publicamos los microrrelatos que llegaron a las deliberaciones finales en la categoría en castellano de la convocatoria de enero.

Recordamos que los microrrelatos concursantes publicados en el blog se incluirán en una publicación en papel que recogerá aquellos textos ganadores y finalistas de cada categoría de todas las convocatorias mensuales.








De guisantes y zapatas

Por muy tarde que llegue, la niña le espera sentada en la cama. El padre abre despacio la puerta y hace que se sorprende por esos ojos todavía sin legañas. Después coge un libro al azar con sus manos negras, a la deriva fuera de su país de turbinas y zapatas. Lee historias de hadas, tules, ruecas, princesas atormentadas por la nimiedad de un guisante. A veces la niña las oye quejarse cuando su padre, al pasar la página, les deja un cerco en el vestido, les desprende algo de polvo de las alas.
Calla y sólo cuando él se ha marchado, reúne a las caprichosas a pie de página y las regaña.

Miriam Márquez Arias
Barcelona





*Gat, emplaçat a / Gato, emplazado en el Raval de Barcelona 
de Fernando Botero (1987).



Las sietes vidas del gato

Nosotros los insomnes vivimos al borde de la locura. Con el peso del cansancio cuando debemos estar despiertos y el lastre del desvelo cuando toca dormir.
Hace tantos días que no duermo que lo veo todo en blanco y negro, sin fuerzas para enfocar la realidad, dejándome llevar por la rutina. Podría seguir así, viviendo de puntillas, si no fuera por ese maldito gato. Me lo encuentro en todas partes, mofándose, paseando ágil y elegante ante mí, echándome en cara mi torpeza y aturdimiento.
Pero no es muy listo. Ya le he matado de seis formas diferentes. Esta vez será la última...
Esperaré a que aparezca, cerraré muy fuerte los ojos y me tomaré todas las pastillas rojas. Sé que así se irá para siempre y yo podré, por fin, dormir.

Patricia Richmond
Zaragoza






Agentes del orden

Oí sonidos suaves que procedían del salón, me asusté y desperté a mi marido. Juan cogió el calzador dispuesto a defender nuestro hogar y nuestras vidas. Allí abajo estaba el policía, con un plumero en la mano derecha y colocando los cacharros con la izquierda, la linterna en la boca. Llamé al servicio de alerta. Cuando oyó el ruido de cadenas saltó por la ventana, pero aún le dio tiempo de sacudir el polvo del ficus. Al instante hizo presencia un grupo de ladrones con modernos medios de desorden, desbarataron los cajones, repartieron los platos sucios por los muebles, borraron las pistas impolutas e incluso hubo algún buen ladrón que sacó los restos de tortilla del cubo de la basura y los puso encima del televisor. Uno, posiblemente el más cobarde, saltó por la ventana persiguiendo al agente. Después de dejar la casa patas arriba, el capo nos dijo que parecía que no sobraba ningún objeto, que le detendrían pero que no serviría de nada, a las veinticuatro horas estaría volviendo a poner orden en las casas. Esta mañana, Juan y yo llegamos temprano al trabajo y con el temor de que cualquier día los policías puedan entrar en casa y recoger el cuarto de los niños.

Javier Ximens
Madrid





*Stéphane Mallarme, retrat / retrato de Édouard Monet (1876).


Función poética

<< O poeta é um fingidor >>
Fernado Pessoa, Autopsicografia.


El poeta y su presentador han llegado a la lectura con tiempo sobrado, así que aún siguen entrando asistentes cuando este ha concluido sus palabras de introducción.
La sala, como era de esperar, es de escaso aforo; no obstante  -también era de esperar- , sobran asientos. Dado que en la tarima hay poco espacio y que sobre ella se disponen solamente, en equilibrio inestable, tres sillas reservadas al poeta, al editor y al concejal, el presentador se ve obligado a sentarse en primera fila, junto a un par de amigos comunes. Para seguir manteniéndolos, ha renunciado a inscribir al autor en corriente alguna.

Mientras la ciudad se apresta a su sueño provinciano, los asistentes proyectan ya las copas y los cigarros, ensayan las palabras y los gestos posteriores. Antes, el poeta recita y cita: << J'ai lu tous les livres >> ...; ofrece su retrato robot, traza la orografía de la desgana, repasa el amor y la pedagogía: el tú-conmigo (Salinas da siempre buenos resultados), las rimas abiertas y los encabalgamientos.

-¿Y qué es el desamor? -pregunta alguien.
El poeta clava en las nuestras su pupila azul:
-Un prefijo y un lexema.
Nos vamos de copas.

Eduardo Iáñez Pareja
Granada







Accidentes

Desde el accidente de hace dos inviernos nadie se atrevió a mencionar la palabra "escopeta" en casa de los Navarro, ni a mirarla ni mucho menos a tocarla y bajarla de la estantería.
Comían siempre de espaldas a ella como si no existiera, en penumbra y conteniendo los recuerdos aún cercanos de madre. Acostumbraban incluso a por la noche no permanecer mucho en el salón y a estar a la hora señalada cada uno en su dormitorio. Por eso cuando el hermano mayor subió las escaleras siguiendo a padre tras una acalorada discusión y oyeron segundos después un disparo y un cuerpo golpeando el suelo, se mantuvieron quietos y en silencio dando vueltas a la sopa hasta que se enfriara como si nada, hasta que regresara a la mesa.

David Moreno Sanz
Zaragoza





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