dissabte, 14 de juny de 2014

MICRORELATS DE MAIG / MICRORRELATOS DE MAYO (1)




Publiquem els microrelats que van arribar a les deliberacions finals en la categoria en castellà de la convocatòria de maig.

Recordem que els microrelats concursants publicats al blog s'inclouran en una publicació en paper que recollirà aquells textos guanyadors i finalistes de cada categoria de totes les convocatòries mensuals.







Publicamos los microrrelatos que llegaron a las deliberaciones finales en la categoría en castellano de la convocatoria de mayo.

Recordamos que los microrrelatos concursantes publicados en el blog se incluirán en una publicación en papel que recogerá aquellos textos ganadores y finalistas de cada categoría de todas las convocatorias mensuales.











Madera de héroe

Acallado ya el eco del desgarrador desconsuelo de familiares y amigos, el carpintero se acerca disimuladamente al ataúd del soldado, mira furtivo en ambas direcciones y acaricia con orgullo el fruto de su trabajo.

David Vivancos Allepuz
Barcelona









Corrección

Mario se puso muy nervioso cuando de pronto recordó que había olvidado santiguarse en la ducha, como solía. Aquello le mantuvo desconcertado toda la mañana. Asignó por error dos ventas al mes anterior y salió a fumar en unas diecisiete ocasiones. Con el último cigarrillo del paquete entre los dedos, se preguntó si no podría conjurar el olvido de alguna manera, por ejemplo, desabotonando y volviéndose a abotonar trece veces la camisa en el baño, o permaneciendo muy quieto durante cinco minutos delante del mendigo que dormía en la esquina. Pero no lo hizo. Terminó el cigarrillo, lo pisó y tuvo una tarde febril de dolores de estómago y redacciones farragosas.
Al llegar a su casa, abrió una lata de atún, vertió el aceite en un vaso y, muy lentamente, pasó el dedo corazón por el filo, una, dos, tres veces.

Almudena Ballester
Madrid







*Amilcar GS (1924).



Faux pas

Isadora se pone la chalina. Le da dos vueltas alrededor del cuello, una por la brisa de la tarde, la otra por vanidad. Benoït y, ella con ademán de gacela, suben al Amilcar a ondear su amor por las calles de Niza. El coche deportivo que se pone en marcha, el chal, como un cometa caído, con la cola en el suelo, que se enreda en los neumáticos. Las ruedas que pasan por encima del echarpe y lo inmovilizan, el tejido que se tensa y le oprime el alma, le corta el aliento, le quiebra la nuca. El último paso de baile. Al abismo.

Mei Morán
Freiburg (Alemania)









Lenguaje de magos

Cuando sea mayor seré mago.

Como el que vemos todas las mañanas mamá y yo desde el tranvía, en la parada de la plaza España, preparado para ejecutar el poder de su magia cuando paramos.
Antes de que nadie se acerque, con un elegante pase de sus manos recorriendo en el aire la puerta que tiene más cerca, hace que se abra sola. Yo doy codazos para acercarme a la ventanilla y le aplaudo cada día. Él extiende la mano y algunas personas le dan monedas. Eso es porque es un mago muy bueno, le digo a mamá.

A veces me ve y me guiña un ojo. Esos días son especiales porque la mirada del mago me da buena suerte.

Los fines de semana practico trucos y me imagino bajando del tranvía y demostrándole mis habilidades mágicas.

Hoy, mientras comíamos en casa de los abuelos, ha salido en el telediario y mamá ha dicho que no lo vamos a volver a ver en una larga temporada. Se lo llevaba la policía y han dicho que había entrado a robar en una joyería. Pero yo sé que no es cierto. Habrá abierto la puerta para practicar, como yo los fines de semana, y ha sonado la alarma. Lo sé porque cuando entraba en el coche patrulla se ha vuelto a la cámara y me ha guiñado un ojo.

Patricia Richmond
Zaragoza




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