dissabte, 17 d’abril de 2021

MICRORELATS DE MARÇ / MICRORRELATOS DE MARZO (1)

 


Publiquem els microrelats que van arribar a les deliberacions finals en la categoria en castellà de la convocatòria de març.

Recordem que els microrelats concursants publicats al blog s'inclouran en una publicació en paper que recollirà aquells textos guanyadors i finalistes de cada categoria de totes les convocatòries mensuals.



Publicamos los microrrelatos que llegaron a las deliberaciones finales en la categoría en castellano de la convocatoria de marzo.

Recordamos que los microrrelatos concursantes publicados en el blog se incluirán en una publicación en papel que recogerá aquellos textos ganadores y finalistas de cada categoría de todas las convocatorias mensuales.







Carretera de la costa

Eran tantas las ganas de mar que alguien empezó por pintar en su fachada una flecha con el cartel “A la playa”. Otro colocó “Carretera del litoral” doscientos metros más allá y así decenas de letreros hasta señalizar por completo aquel pueblo del interior.

Los domingos las mamás llenaban las neveras portátiles con bocatas de tortilla y refrescos, metían la familia al completo en la furgoneta y seguían los carteles. La caravana daba veinte veces la vuelta a la localidad. Los niños pasaban las primeras dos horas preguntando "¿cuándo llegamos?", las abuelas decían que pronto, que ya sentían la brisa marina. En los atascos las mujeres cuchicheaban de ventanilla a ventanilla. De vez en cuando paraban en los chiringuitos recién abiertos a lo largo de la ruta. Los mayores aprovechaban entonces para gozar del sol y los adolescentes para flirtear con las muchachas: «Cuando lleguemos, te voy a besar en la orilla». «Mejor en los labios», respondían ellas desintegrándose como si fuesen espuma nada más.

Al anochecer volvían a casa más morenos y cansados, sin haber pisado la playa, pero con la ilusión intacta de que, al domingo siguiente, conocerían por fin el mar.

Elena Bethencourt Rodríguez

Los Cristianos, Arona (Tenerife)

 



 


Se quiebra la trama

Espera y lee. En palacio de nuevo reina el silencio, ha cesado el traqueteo del viejo telar. Lee y relee: de madrugada, a pleno sol, a la luz de la luna o de una vela. Ávida de emociones y conocimientos exige más textos, y los anaqueles de la sala hipóstila de la biblioteca se colman de historias. Como sus días y sus noches que nunca más dedicará a tejer y destejer. Transcurren veinte años. Cuando Ulises regresa no habrá abrazos ni besos; lo recibirá con un papiro en las manos y la demanda de divorcio.

Imma Torné Sans

Barcelona

 






Selección natural

Nunca supimos lo que su madre cazaba y le ponía en el pico. Tenía que hallarse allí la razón para que fuera capaz de alzar el vuelo de forma más veloz que todos nosotros. Tampoco entendimos nunca el porqué de su graznido melodioso, el irisado de sus plumas que atraía a las hembras irremediablemente, esa altivez elegante al surcar los cielos.

Lo que descubrimos pronto fue que la naturaleza no siempre se encarga de la selección natural. A veces necesita de un encuentro furtivo en un callejón sin salida para que todo sea como tiene que ser.

Raquel Lozano Calleja

Palencia

 





 

Suplencias

Hoy , una vez más, me han vuelto a confundir conmigo.

Empiezo a sospechar si soy yo.

Antonia García Lago

Sabadell (Barcelona)

 





 

Humedades

En muchas paradas podía verse el mismo anuncio. Se promocionaba una línea de ropa interior masculina utilizando la imagen de un modelo que, encuadrado de cuello a rodillas, lucía las prendas con apolínea prestancia. La marquesina de nuestro barrio no se libró de esa campaña ni de las críticas de ciertas damas asiduas a la parroquia. Alguna incluso tuvo que acudir al confesionario a declararse culpable por sucumbir a pensamientos impuros, haciendo que el cura, al impartir la absolución, mirara las humedades del techo y diera gracias a Dios por haberle dado ese cuerpo generoso que iba a ayudarle a pagar el tejado de la iglesia.

Alberto Jesús Vargas Yáñez

Madrid